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'Pose' Star Billy Porter Joins 'American Horror Story: Apocalypse'
by Monique Jones

Pose and Broadway star Billy Porter is joining another part of Ryan Murphy's television empire, American Horror Story: Apocalypse.

Porter, who plays the extroverted and moving emcee Pray Tell on the show, released the news on Instagram with an amazing post about
how his struggle in Hollywood is finally bearing fruit.

"In September of 2002, I left Los Angeles vowing never to return until I was working on someone's studio lot. I spent three years out here,
as a black gay man trying to get work, and nobody was coming for me," he wrote. "Everybody told me I was worthless and useless, and I
would never work as a gay boy. I knew there was something better for me. I knew that I would be able to change the world if I stayed in it.
But I made that vow to myself. And, child, I got off the plane and came to the 20th Century Fox lot to be on Ryan Murphy's American Horror
Story. All I can say is dreams come true. They may not come when you want them, but it's always right on time."

He finished his post with an uplifting message: "Keep on fighting, keep on showing up for your life. Keep on pushing. I'm a living witness
that dreams come true. You change the world when you change your mind, and we all can make a difference in this world."

The first season of Pose is now streaming online on FX.



























“Pose”, la ficción que muestra a las heroínas ocultas de la historia queer






























Ryan Murphy da una mirada directa y compasiva de la cultura drag de los 80 en su nueva serie “Pose”.
Pose es la novena serie creada por Ryan Murphy (sin contar American Crime Story, donde es un influyente productor ejecutivo). También
es, de un modo bastante improbable, su programa más sutil y honesto, más allá de su tema.

O quizás precisamente por este.

Creada junto a Brad Falchuk y Steven Canals, Pose tiene lugar en Nueva York a fines de los 80, en la escena drag ball que llegó
brevemente al mainstream con el video de Vogue de Madonna y el histórico documental Paris Is Burning. El elenco es en su mayoría
desconocido y transgénero, representando a un grupo de mujeres y hombres latinos y queer que se reúnen periódicamente para
competir para ver quién va a ser la más auténtica -o sencillamente fabulosa- a través de una combinación de baile, vestuario y actitud.
Muchos no tendrían dónde dormir si no fuera por la benevolencia de la “madre” de las casas respectivas en las que viven, con nombres
como House of Abundance o House of Evangelista.

Incluso bajo los estándares de un mundo mucho más homofóbico y transfóbico que el que conocemos 30 años después, las heroínas
de Pose viven en los márgenes de lo que tolera la sociedad supuestamente educada. En un episodio, Blanca (Mj Rodríguez) -la madre
de House of Evangelista, que puede simular lo suficiente como para tener un trabajo en el mundo hétero, pero la identifican como trans
en el mundo gay- es expulsada de un bar gay porque sus encargados y clientes blancos encuentran que su presencia es vergonzante y
aterradora. Cuando la policía la arresta por resistirse, todo el bar explota en un aplauso y una risa burlona. “Todos necesitan a alguien
para hacerlos sentir superiores”, sugiere Lulu (Hailie Sahar), una mujer de una casa rival a la que Blanca está tratando de reclutar.
“Pero eso se termina con nosotras.”

Quizás porque los personajes son tan vulnerables –el VIH es una epidemia extendida en esta comunidad, afectando a varios habitués,
y aterrando al resto- o quizás porque sus estilos personales son tan llamativos, Pose adopta una actitud protectora con ellos, y un
abordaje bastante directo en cuanto a su narrativa. Está lejos de ser un programa anodino -la secuencia de apertura incluye a Elektra
Abundance (Dominique Jackson) y sus “hijas” robando vestimentas reales de un museo para ponerse en una fiesta-, pero también
prescinde de los artilugios que Murphy tiende a aplicar en programas como Nip/Tuck, Glee y American Horror Story. Por momentos, es
casi sorprendentemente convencional, como cuando el primer episodio alcanza su clímax en una audición en una escuela de danza
copiada de Flashdance.

Gran parte de Pose funciona así, con Murphy, Falchuk, Canals y compañía confiando en que sus personajes son tan únicos y
conmovedores que agregar cualquier adorno sería contraproducente. Que hayan contratado actrices trans para papeles trans es lo
justo, pero la enorme cantidad de personajes jóvenes trans, junto con la anterior carencia de oportunidades para intérpretes trans,
significa que ahora hay muchas desconocidas sin experiencia con grandes responsabilidades. La mayoría está más que a la altura del
desafío, particularmente Indya Moore, en el papel de Angel, una trabajadora sexual que enamora a un yuppie de Wall Street casado y
con hijos interpretado por Evan Peters, uno de los “actores fetiche” de Murphy. Pero en algunos casos, vas a ser consciente de estar
viendo a una novata teniendo un entrenamiento intenso.

Pose se pavonea con tanta confianza, y va tan directo hacia la pasarela de su narrativa, que no vas a darte cuenta de lo rápido que pasa
el tiempo, mientras los personajes luchan por reinventarse constantemente en un mundo que parece no tener compasión por ellos.

Como le dice la integrante de una casa rival a Elektra: “Qué suerte que tenemos. Podemos crearnos a nosotras mismas. Mierda,
somos las verdaderas Dreamgirls”. Es un concepto que podría haber sido presentado de manera extravagante. En su lugar, se trata de
dos mujeres cansadas que charlan en un café después de una noche larga. Pose celebra muchos valores, pero sobre todo la
autenticidad y la compasión.




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