www.ambiente.us  JANUARY / ENERO 2006

ATAVIADOS DE ESPERANZA EN MEDIO DE UNA CRISIS MORTAL











Por José F. Colón

"Paren ya las guerras innecesarias, el capitalismo enloquecedor y el malsano deseo de poseer más, sin
tender una mano solidaria a quien necesita un poco de amor para vivir con mas dignidad y esperar, sin
desesperar, porque llegue, al fin, la cura de esta enfermedad que ya por demasiado tiempo nos ha
contaminado, esclavizado, y muchas veces aniquilado..."

Vivo sumergido en una lucha contra un virus que ha carcomido mis huesos, llenado de cáncer mi piel y de
azúcar mi sangre. Sin embargo este es mi frente individual; el colectivo es mas desesperanzador, crítico y
cruel. Limitadas por la burocracia, los intereses políticos, la dejadez administrativa y una complacencia que
hiede a muerte, las PVVIH/SIDA luchan para subsistir, al igual que las organizaciones de base comunitaria
que, sin fondos hacen de peras corazones para poder seguir brindando servicios en medio de la debacle
que, a un cuarto de siglo desde sus comienzos, sigue permitiendo que la epidemia del VIH/SIDA nos
consuma poco a poco.
Levanto, como último recurso, mi dedo señalador y un grito acusador a quienes pasan por estos tiempos
sin importarles que nuestra humanidad se muera de hambre, devastada por las sequías, el desamor y la
mala utilización de recursos, que bien utilizados traerían un mar de esperanza a millones de seres
humanos alrededor del planeta.
Acuso con toda la fuerza de mi sangre enferma a quienes han convertido nuestra salud en su árbol de
dinero, que alimenta sus cuentas bancarias, lucrándose de una industria basada en nuestra enfermedad y
muerte. Quieren seguir usándonos de conejillos de indias, sin embargo los protocolos para una vacuna no
sirven y muchos de aquellos que los implantan y estudian siguen diciéndonos que no se ve la posibilidad
de la misma. Son tan descarados que, como el Dr. Gallo, abiertamente aceptan que quizás nunca habrá
una cura para el SIDA.
Gallo, Fauci y un número de supuestos “super� médicos se han convertido en los portavoces de la
aniquilación de millones de seres humanos en nuestro planeta. Y nosotros, pacientemente hemos seguido
escuchándolos, mientras se nos mueren los hermanos a través del globo, en cada uno de sus rincones.
Es hora de que gritemos basta y exijamos acciones verdaderas, intenciones reales y concesión de fondos
suficientes para que se hagan las investigaciones que necesitamos, hechas de buena fe, para lograr, no
solamente avances que enriquecen a las farmacéuticas, sino caminos sólidos al logro de la ansiada
vacuna y finalmente a la cura de la plaga del milenio anterior, que amenaza con destruir el que comienza.
Basta de días nacionales conmemorando la muerte. Tengamos día tras día, semanas de lucha por la
vida. Con todos los recursos mal utilizados en agendas llenas de avaricia y codicia podríamos dar un
empuje poderoso a la lucha médica contra una enfermedad que como la influenza, el cólera, el polio, la
tuberculosis o anteriormente la peste bubónica parecieron ser el final de nuestra raza humana.
Paren ya las guerras innecesarias, el capitalismo enloquecedor y el malsano deseo de poseer más, sin
tender una mano solidaria a quien necesita un poco de amor para vivir con mas dignidad y esperar, sin
desesperar, porque llegue, al fin, la cura de esta enfermedad que ya por demasiado tiempo nos ha
contaminado, esclavizado, y muchas veces aniquilado...
Tenemos que exigir conciencia. Una que colectivamente reconozca la necesidad de actuar acorde a los
tiempos de urgencia que vivimos. Tenemos que desenmascarar a aquellos que ni oyen, ni ven, ni hablan, ni
padecen...
Hoy, como hombre que vivo con el VIH/SIDA hace ya demasiado tiempo, hombre que he visto a mis
hermanos, amigos y amigas, homólogos y compañeros y compañeras de lucha morir sin ver ni siquiera
un vestigio de esperanza, hago un llamado a la conciencia que queda, para que nos vistamos de un sólo
propósito: el lograr detener esta barbarie mortal de una vez para siempre, quitando del medio a quienes no
quieren escuchar nuestro grito de vida y de esperanza, para darle paso al futuro sin la carga imposible que
ya hemos llevado por un cuarto de siglo...


Muchas gracias.

Nota: El autor es un defensor y activista de los derechos de las PVVIH/SIDA, la comunidad GLBTT y los
derechos humanos en general. Vive en San Juan, Puerto Rico y es miembro fundador de Pacientes de SIDA
pro Política Sana. Para comentarios puede escribirle a: jfcl211@aol.com


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